21 de noviembre de 2010

Caminito al costado del mundo

Me encantó conocer este lugar, puedo decir que todo se concentra en pocas cuadras, que está allá, muy abajo, cerca de dónde todos pasamos alguna vez pero que pocos nos aventuramos a entrar. Bordeando el río y las vías de algún tren que pasa muy de vez en cuando, se encuentra este emblemático lugar. Las paredes son de colores, y la gente también: es increíble el intercambio cultural que uno puedo lograr en lugares así, me encontré con el doble de Maradona, que ofrecía foto a cambio de dinero, los artesanos que disfrutan de lo que hacen, los bailarines de tango (fanáticos y otros no tanto), gente con vocación de servicio, mucha, los “nativos” de la zona, porque detrás de esas paredes de colores, existe UN mundo, obvio no faltaban turistas, miles de sensaciones envueltas en miles de cuerpos. Es muy pequeño para tanto estímulo! Muchísimas paredes con colores, figuras casi humanas representando distintos personajes, barcitos con nombres tangueros, empedrado en las calles, vendedores de todo tipo de objetos (desde pinturas “artesanales” hasta la típica remera made in china), un potrero de barrio, caminantes, artistas y turistas.









 
Ideal: ir bien temprano, recorrer las callecitas, entrar en algún conventillo y luego sentarse en alguna mesita a tomar algo mientras ven la gente pasar.
No puedo dejar pasar algunos outfit, tal vez no tan aptos para el clima, pero que si sobresalían.





Lo mejor: interactuar con la gente, del lugar, gente que trabaja ahí, que está de paso y turistas, sobre todo ellos, emociona sentir como valoran lo que tenemos y obvio, te hace quererlo mucho más.

2 comentarios:

Las Rayas No Estilizan dijo...

buenisimo!! dan ganas de ir!!

Jorge dijo...

alguna vez pasé por caminito....recuerdo que me dieron ganas de volver algún día a media mañana a tomarme una cerveza con mani....